La pandemia del coronavirus es democrática. No discrimina entre la realeza, altos dignatarios o gente común, por lo que se presenta en todos los niveles sociales con iguales características. Sin embargo, no todas las personas tienen los mismos recursos para enfrentarla. La diferencia está en cómo cada grupo social se defiende, aunque hay algunos particularmente vulnerables como los migrantes.
Se ha comprobado, y ha sido de público conocimiento, cómo a partir del estallido social de fines del pasado año la crisis migratoria se hizo presente con mayor fuerza en nuestro país, que a marzo del 2020 albergaba alrededor de 1.500.000 extranjeros.
Fue entonces cuando, unido a los primeros brotes de la pandemia y sus efectos sociales, hubo acciones gubernamentales tendientes a facilitar el retorno de aquellos migrantes que deseaban volver a sus países en el convencimiento de que aquí las razones económicas o de trabajo estaban agotadas; entre ellas, la disminución de puestos en la construcción, el comercio, como también el término de las labores estivales, y las restricciones al comercio informal. Fueron cientos los que optaron por esta última vía para sobrevivir.
Otro grupo de migrantes, no menor, quedó confinado a la deriva en el gran Santiago, haciendo frente a todo tipo de iniquidades. Nuevamente se reúnen en un sólo perfil los rasgos de migrante y pobre de recursos. Si a esto se agrega el color de la piel, el círculo de la indefensión se completa.
Efectivamente, muchas de estas personas migrantes viven en condiciones de hacinamiento y aislados sin que nadie atienda sus demandas. Este grupo debe llamar la atención de las autoridades y de la sociedad, pues no se trata sólo de la obtención de una cédula de identidad (primer paso para ser considerada persona), sino también el derecho a una vida digna y a habitar en una vivienda apropiada.
Al mes de abril del 2020, según cifras de la ONU, unos 70 millones de personas conformaban a nivel mundial el grupo de refugiados, inmigrantes indocumentados y desplazados. De este modo, tal como se ha dicho, la pandemia ha tornado más vulnerables a este grupo de hombres, mujeres y niños. Lo peor es que para todos ellos la cuarentena no hace más que reforzar esa norma de vida que nadie quiere para sí; esto es, el confinamiento permanente.
Urge que las autoridades de una vez por todas pongan atención a esta problemática que se agudiza cada vez más en el mundo global en que vivimos. Puede que una vacuna termine con el Covid-19, pero si no se dictan las leyes y normativas para acoger a los refugiados y desplazados, ellos seguirán siendo vistos como una grave enfermedad social sin solución.
Investigadora del Centro de Estudios Migratorios de la USACH
También te puede interesar
Noticias Relacionadas
Director Ejecutivo CEM-USACH analiza reporte trimestral sobre denuncias de ingresos por pasos no habilitados
El pasado 18 de junio, Byron Duhalde fue entrevistado por El Mercurio de Antofagasta sobre las cifras actualizadas de denuncias de ingreso por pasos no habilitados, correspondientes al primer trimestre de 2026: “Se evidencia un desplazamiento geográfico del fenómeno (…) al reforzarse el control fronterizo en el extremo norte, los flujos han buscado rutas alternativas o se detectan más tarde".
Mónica Díaz, Investigadora CEM-USACH, aborda informe sobre traslado de niños y niñas haitianos e hipótesis de trata de personas
El pasado 17 de junio, la Dra. Mónica Díaz, Investigadora CEM, comentó en 24 Horas los alcances de las indagatorias que buscan esclarecer irregularidades en el traslado de niños, niñas y adolescentes procedentes de Haití, quienes llegaron a Chile mediante vuelos chárter en 2025.
Beatriz Seguel, Investigadora CEM-USACH, comenta la situación fronteriza tras hallazgo de puente irregular en Colchane
Tras el descubrimiento y posterior demolición de un puente construido en la zanja de Colchane, frontera norte del país, Beatriz Seguel, Investigadora del CEM habló con Meganoticias el pasado martes 16 de junio. En la instancia, comentó sobre la persistente intervención de la zona fronteriza con infraestructura irregular.