Ir al contenido principal

Reportaje – Trayectorias y prospectivas: Relatos de una década del CEM-USACH

bseguel

El Centro de Estudios Migratorios cumple una década de trabajo en investigación, formación y vinculación con el medio. En este aniversario, integrantes y colaboradores comparten su mirada sobre el camino recorrido.

Mario Tama | Getty Images
Mario Tama | Getty Images

Hace una década, Chile enfrentaba cambios demográficos asociados al aumento de los flujos migratorios. Este proceso, impulsado por factores económicos y políticos regionales, instaló en la agenda pública problemáticas que la academia había identificado con anticipación.

Fue así como en 2016, al alero de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile, se creó un espacio dedicado a examinar los procesos migratorios desde una perspectiva regional y global, contribuyendo al conocimiento de este fenómeno en constante transformación. Para el Dr. © Byron Duhalde, Director Ejecutivo del Centro de Estudios Migratorios, la unidad surge “justo en el momento en que Chile experimenta la transformación migratoria más acelerada de su historia reciente (…) lo que desafió a construir capacidad analítica, al mismo tiempo que el país gestionaba la nueva realidad”.

De esta manera, el Centro nació bajo aquel objetivo y se formalizó como un espacio que recogía décadas de trabajo académico previo, comprometido con la formación de investigadores y estudiantes, la difusión de hallazgos y la construcción de redes de colaboración que atraviesan fronteras.

La Dra. Carmen Norambuena, Profesora Emérita USACH y fundadora del Centro de Estudios Migratorios, comenta que la fecha específica de creación en 2016 fue, en sus palabras, “como el acta de bautismo”. Al respecto, la destacada historiadora señala que los estudios migratorios en la Universidad de Santiago registraban décadas de desarrollo, iniciados en los años ochenta. “No es de un año ni dos, son décadas dedicadas a estos estudios y cada vez se han ido profundizando más y, además, adquiriendo ciertas líneas de trabajo que cada uno de los y las investigadoras tiene”, indica.

La Dra. Norambuena señala la importancia de fomentar este tipo de saberes y actualizarlos constantemente. Frente a la diversidad de procesos migratorios contemporáneos, plantea: “Las investigaciones siempre se fueron perfilando de determinada manera que era necesario consolidar en un solo grupo estos estudios de población. Y propusimos el Centro de Estudios Migratorios a la Universidad y las autoridades que conocían el trabajo que nosotros estábamos realizando”. 

La Dra. Ljuba Boric, historiadora de procesos migratorios de la Patagonia chilena, e integrante del equipo fundador del Centro de Estudios Migratorios, recuerda con orgullo cómo surgió el proyecto hace una década atrás: “Tres mujeres colegas, tres historiadoras que, en aquel momento teníamos el interés y fuimos viendo la necesidad, dado el contexto país del momento, de comenzar a involucrarnos con población migrante más allá de la investigación”. 

Su relato destaca a una tercera integrante del equipo fundacional, la Dra. Adriana Palomera, actual Directora Académica CEM, y especialista en la historia de las migraciones, el refugio y los desplazamientos forzados ocurridos en Chile y América Latina. En sus palabras, “La creación del CEM fue todo un acierto en un momento en que todavía el tema no llegaba a su peak (…) logrando introducir nuestra posición de trabajo enfocada en la perspectiva de derechos humanos”. 

Con esto, la urgencia de consolidar y visibilizar esta labor académica fue, al mismo tiempo, una respuesta al propio entorno. La Dra. Boric explica que la ubicación física del Campus USACH, actuó como una especie de catalizador: “Se presentó esta necesidad también por el territorio en el que nos encontramos, al ser entre Estación Central y Santiago Centro (…) Esta zona, en el fondo fronteriza, se va compartiendo con distintos focos de migración”. Ante esta realidad territorial, el equipo se planteó un desafío claro: “Dijimos, bueno, ¿y por qué no comenzamos a trabajar más vinculándonos en el mismo territorio con la población migrante?”, comenta.

Para la Dra. María Soledad Loyola, académica de la Escuela de Psicología USACH, investigadora del Centro de Estudios Migratorios e integrante desde sus primeros años, el valor de estos inicios radicó en que “Tuvo la capacidad de ser visionario en una época en que la migración no era una problemática social. Entonces las fundadoras, Carmen Norambuena, Adriana Palomera, Irene Magaña, fueron capaces de mirar un objeto de estudio que en ese momento no estaba tan visibilizado”, señala.

Investigación interdisciplinaria

Impulsado por el trabajo y compromiso social de sus integrantes, el Centro de Estudios Migratorios fue consolidando su proyecto y posicionándose como referente en el debate sobre movilidad humana. El Dr. © Duhalde destaca esta evolución estructural, relatando un proceso paulatino: “Pasando de un grupo pequeño con mucha vocación y pocos recursos, a un Centro con producción científica indexada, programas de educación continua con presencia nacional y vínculos institucionales estables dentro y fuera de Chile”. 

Entre sus iniciativas principales, el Centro convocó a investigadores e investigadoras de distintas unidades académicas USACH, con el propósito de construir un espacio interdisciplinario. De este modo, se apostó por un abordaje de las migraciones que reuniera distintas áreas del conocimiento, abarcando desde las humanidades hasta las ciencias sociales. Así lo enfatiza el Director Ejecutivo CEM: “Por el equipo han pasado historiadoras e historiadores, psicólogas, trabajadoras sociales, sociólogos, cientistas políticos, especialistas en derecho y en educación. Y eso responde a una convicción metodológica en la complejidad de la movilidad humana”, señala.

En palabras del Dr. © Duhalde, este enfoque no es sólo metodológico, sino constitutivo de su esencia: “El CEM nunca fue un Centro de una sola disciplina que ocasionalmente invitara a otras”. Sin embargo, el Director plantea que la interdisciplina es un proceso en constante trabajo, pues “exige traducir vocabularios, negociar criterios de análisis y aceptar que el propio marco tiene puntos ciegos”, afirmando que ante todo es una cultura de equipo.

Esta apertura disciplinar es profundamente valorada por quienes fundaron el Centro. Para la Dra. Norambuena, es relevante el ambiente colaborativo generado por este conjunto de saberes: “La incorporación de visiones de distintas disciplinas es lo que va a fortalecer el Centro y, a su vez, dando cabida a diversas iniciativas que se nos van ocurriendo en conversaciones, porque nuestro trabajo no es sólo rígido, también es bastante espontáneo”, comenta.

En la práctica, la complejidad de la movilidad humana exige precisamente esas múltiples miradas. La Dra. Loyola resalta su importancia para abordar las experiencias migratorias: “Es imposible pensar a un ser humano que está en tránsito migratorio solo desde los efectos psicosociales, como estudio yo, sin entender un poco de la economía, sin entender un poco de la historia, de las políticas internacionales, (…) uno podría pensar que son disciplinas muy diversas pero, sin embargo, cada una de ellas va alimentando el conocimiento sobre el proceso migratorio y la movilidad humana”.

Dicha riqueza disciplinar del CEM ha trascendido las fronteras, siendo destacada por colaboradores internacionales. El Dr. Anaxsuell Fernando da Silva, profesor de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo, resalta esta característica, observada durante una visita académica: “Lo que más me impresionó fue la articulación de saberes provenientes de múltiples disciplinas que convergen para abordar las migraciones. Esa riqueza interdisciplinaria no sólo fortalece la producción de conocimiento, sino que también crea un ambiente formativo donde la teoría, la práctica y la sensibilidad social dialogan de manera constante”, afirma el académico brasileño.

Formación y vinculación territorial

Otro ámbito de especialización del CEM son sus iniciativas formativas. A través de diplomados, capacitaciones y talleres, el Centro ha tendido un puente entre la academia y la sociedad civil, entregando herramientas a profesionales y actores sociales vinculados a la migración. La Dra. Boric recalca esta línea como parte constitutiva de su identidad: “El CEM tiene múltiples matices y aportes, porque no solamente es un Centro de Estudios (…) tiene el perfil de investigación y también el perfil de docencia”.

La investigadora destaca que el Diplomado en Migraciones. Desafíos actuales para la integración sociocultural, fue pionero a nivel nacional en esta temática, siendo un sello propio que “va casi de la mano con los inicios del CEM”, señala. Tras nueve cohortes, el programa es hoy reconocido por la trayectoria de su cuerpo docente y su contribución a distintas lecturas territoriales. Hernán Pulgar, ex estudiante, evalúa los conocimientos obtenidos: “Este Diplomado nos entregó herramientas que acompañan el quehacer en las comunidades migrantes, en sus dinámicas y las nuevas formas de afrontar la migración”. 

Por otro lado, el Diplomado en Migraciones y Educación Intercultural e Inclusiva en Entornos de Educación de Jóvenes y Adultos (EPJA), enriquece la oferta formativa del Centro, acercándose a equipos profesionales y docentes de establecimientos marcados por la diversidad y la movilidad humana. Desarrollado junto a MINEDUC, el programa tuvo su primera versión en 2025, reuniendo a participantes de todo el país. Amada Quezada, ex estudiante de la región de Atacama, entrega sus impresiones: “Valoro especialmente, en mi calidad de líder del CEIA Copiapó, que el Centro en su propuesta formativa vincule la investigación con la realidad de los territorios y de las comunidades educativas, ofreciendo herramientas concretas para transformar la gestión institucional y pedagógica”. 

El presente y los nuevos retos del mañana

El décimo aniversario del Centro de Estudios Migratorios ocurre en un momento álgido de la agenda pública sobre movilidad humana. Para el Director Ejecutivo, una contribución del Centro corresponde a su posicionamiento frente a procesos emergentes. “El aporte más sustantivo ha sido sostener una mirada de largo plazo sobre la migración, en un debate público dominado por la coyuntura (…) Mostrar que la migración no es un fenómeno nuevo ni excepcional en la historia chilena, que las respuestas institucionales tienen orígenes rastreables (…) es un trabajo que cambia la calidad de la conversación”, sostiene.

En este sentido, la Dra. Mónica Díaz, académica de la Escuela de Psicología USACH e investigadora del Centro de Estudios Migratorios, destaca la capacidad del Centro de responder a los cambios en la movilidad hacia Chile, señalando que “es un espacio que se ha ido transformando en sintonía con los flujos y procesos migratorios, buscando visibilizar y comprender (…) sus aportes, dilemas y desafíos”. Con esto, dirigir la mirada hacia las próximas décadas implica desafiar los propios límites del trabajo realizado. Pensando en el futuro, el Licenciado Pedro Hernández, investigador colaborador del CEM, hace un llamado: “Atreverse. Atreverse a más. A crear nuevas ideas (..) ¿Qué es lo que va a pasar en 10 años más o antes? Contemplar nuevos escenarios, ¿Qué pasa con este proceso regresivo en materia de migraciones? ¿Qué ocurre con la negación de los procesos de integración? ¿Qué pasa con la expulsión de gente?”, reflexiona.

Con el fin de responder a estas interrogantes y expandir las fronteras del conocimiento, los miembros del CEM asumen el desafío de acoger nuevas perspectivas y temas relegados de la agenda tradicional. La Dra. Ljuba Boric enfatiza la necesidad de mantener el foco siempre en las personas, pero volcando la mirada hacia “grupos que no siempre son tomados en cuenta”, apuntando a problemáticas emergentes como la vejez o el acceso a la salud.

La conmemoración de esta década también resalta el relevo generacional, proceso fomentado desde los inicios con el acompañamiento a nuevos integrantes. Así lo percibe la Dra. María Soledad Loyola, subrayando que esta integración ha sido clave para la construcción del proyecto: “Mucho del trabajo que se hace dentro del CEM es un trabajo que desarrollan estudiantes en práctica, tesistas, colaboradores, (…) el trabajo de los jóvenes y la fuerza que ellos ponen y el compromiso frente a esta temática, yo creo que ha sido super importante”.

Con el tiempo, los estudiantes que pasaron por el Centro se transformaron en figuras clave para su crecimiento y conducción. Hoy, quienes levantaron los cimientos ven este recambio con profunda satisfacción. “Yo siempre tuve estudiantes que hacían tesis en el tema amplio de población, migraciones, estudios comparados (…) Y con investigadoras jóvenes, eso fue muy bueno porque ellas fueron tomando la batuta y son hoy día quienes están dirigiendo”, recuerda la Dra. Norambuena. 

Lejos de ser un punto final, este aniversario deja instaladas las bases para seguir construyendo un camino académico, de formación y vinculación con el medio. La Profesora Emérita USACH y fundadora sintetiza este momento con una mirada al porvenir: “Serán los más jóvenes quienes tengan que tomar las riendas, […] tomar el testimonio y seguir corriendo y avanzar”.

Al final del día, estos diez años se miden también por la incidencia del quehacer en la toma de decisiones. Así lo resume de forma categórica el Dr. © Byron Duhalde, en una reflexión que condensa el espíritu del Centro: “Sobre el futuro, el CEM no existe solo para acumular producción, existe porque hay personas cuyas vidas dependen de cómo un Estado decide recibirlas, y porque creemos que el conocimiento riguroso incide en esas decisiones”.

Redacción: Natalia Zúñiga P.

Edición: Equipo CEM

También te puede interesar

Noticias Relacionadas

Ver todas